Cuando el bebé John llegó al mundo en marzo de 2025, su pequeño corazón ya era un libro abierto. Tras una ecografía prenatal rutinaria a las 15 semanas que reveló irregularidades en la función cardíaca de John, su familia fue remitida de inmediato al Instituto del Corazón de Nicklaus Children's Hospital, donde una evaluación prenatal adicional llevó a un plan innovador de atención.
En utero, a John se le diagnosticó un defecto cardíaco congénito llamado ventrículo derecho de doble salida (DORV), en el que tanto la aorta como la arteria pulmonar salen del ventrículo derecho. Esta anomalía hace que la sangre pobre en oxígeno se mezcle con la rica en oxígeno, lo que puede causar síntomas graves como problemas respiratorios, insuficiencia cardíaca y poco crecimiento. Además, John tenía atresia de la válvula pulmonar, un defecto raro en el que la válvula pulmonar no se forma correctamente, bloqueando el flujo de sangre del ventrículo derecho a los pulmones.
Por lo general, estas condiciones requieren múltiples cirugías a corazón abierto a lo largo de la vida. Gracias al liderazgo clínico del Dr. David Kalfa, jefe de Cirugía Cardiovascular, a John se le ofreció el procedimiento REV (réparation à l’étage ventriculaire). Este método, disponible solo en unos pocos programas pediátricos de primer nivel en el país, es superior a los métodos tradicionales porque corrige el flujo sanguíneo del corazón sin usar conductos artificiales. Los conductos usados convencionalmente se obstruyen con el tiempo y requieren reemplazo quirúrgico. Así, el procedimiento REV ofrece un futuro con menos cirugías y menor estrés para la familia.
“Cuando conocimos al Dr. Kalfa, nos impresionó su pasión y confianza”, recuerda Janeth, madre de John. “No solo nos explicó la cirugía, nos guió paso a paso. Ahí fue cuando supimos del procedimiento REV, que ningún otro cirujano nos había mencionado. Sentimos tranquilidad al saber que alguien entendía verdaderamente el corazón de nuestro hijo y estaba listo para luchar por él.”
Después de una breve estadía en la Unidad de Cuidados Intensivos Cardíacos, John fue enviado a casa con un tanque de oxígeno para que creciera y se fortaleciera antes de la cirugía. Janeth recuerda que aunque comía bien y se sentaba de acuerdo con los hitos de crecimiento, tenía algo de retraso para gatear o alcanzar cosas, guardando energía debido a su condición cardíaca.
A los nueve meses, John estaba listo para la cirugía. “Había pasado nueve meses haciendo todo lo posible para proteger a John y mantenerlo sano y seguro”, recuerda Janeth. “Ahora tenía que entregarlo a otros. Fue muy difícil.”
Pero tan pronto vio a su bebé tras la cirugía, supo que su confianza en el Dr. Kalfa y el equipo de Nicklaus estaba bien fundada.
“Recuerdo ver sus labios rosados y sus niveles de oxígeno al 99 %. Vi a mi bebé, vivo, fuerte y luchando. Ese momento me trajo una paz inexplicable y una gratitud que vivirán siempre en mi corazón.”
A los 14 meses, John es un niño activo. Gatea a gran velocidad por la casa, trabaja en caminar y alcanza todo lo que quiere. Ya no necesita el tanque de oxígeno ni toma medicamentos.
“John es nuestro regalo de Dios”, dijo Janeth. “Es un niño muy feliz y una verdadera luz. Sonríe a todos, irradia alegría y llena cualquier espacio sin esfuerzo. Estamos muy agradecidos con el equipo de Nicklaus Children's Hospital y el Dr. Kalfa. Nos dieron esperanza cuando todo era incierto, fuerza cuando nos sentíamos débiles y el regalo invaluable de ver crecer, sonreír y vivir plenamente a nuestro hijo.”