Ignacio, de 9 años, nació con anillos traqueales completos. Mientras que los anillos típicos de la tráquea tienen forma de “C”, los de Ignacio tenían una forma anormal en “O”, una anomalía congénita rara.
Ignacio y su familia desconocían este diagnóstico hasta que a la edad de 1 año requirió una cirugía de emergencia en otra institución, donde el equipo médico informó a la familia que tenía estenosis traqueal congénita. Fue dado de alta sin indicaciones de seguimiento.
Ignacio es un apasionado de los deportes, le encanta jugar fútbol con sus amigos, aprender karate y correr en el patio de la escuela, pero siempre sentía dificultad para respirar y a veces se le dificultaba seguir el ritmo de sus amigos en las carreras. Sin evaluación por un otorrinolaringólogo (ENT) hasta los 8 años, recientemente fue evaluado por apnea del sueño en el Nicklaus Children's Hospital, donde le hicieron varios exámenes para estudiar el estrechamiento de sus vías respiratorias.
Por su historia de obstrucción, ronquidos y congestión nasal, a Ignacio se le hizo una adenoamigdalectomía y una broncoscopia para evaluar el grado del estrechamiento dado su diagnóstico previo de “estenosis traqueal”.
Durante la broncoscopia con el Dr. Brian Ho, otorrinolaringólogo pediátrico y especialista en vías aéreas del Nicklaus Children's Hospital, se descubrió que realmente nació con anillos traqueales completos (una forma de estenosis) y requirió una traqueoplastia deslizante coordinada con el equipo de cirugía cardiotorácica para abrir sus vías respiratorias y ensanchar la tráquea.
Durante el procedimiento de 8 horas, el Dr. Ho se unió al equipo de cirugía cardíaca del Instituto del Corazón del Nicklaus Children's Hospital para abrir su vía aérea y ensanchar su tráquea.

Tras el éxito de la cirugía, Ignacio pasó un mes recuperándose en la Unidad de Cuidados Intensivos Cardíacos del Nicklaus Children's Hospital, donde el personal médico aseguraba su cuidado durante la recuperación. La recuperación requirió paciencia de parte de Ignacio, su familia y el equipo médico, siguiendo estrictas precauciones para asegurar una recuperación segura. A pesar de esto, Ignacio estuvo fuera de la cama y caminando solo una semana después de la cirugía.
“Me emocionó escuchar a Ignacio decir que sintió una diferencia inmediata en su respiración tras la operación”, dice Trina, madre de Ignacio. “Verlo después de la cirugía con un aparato ortopédico y sin poder mover el cuello me inquietó al principio, pero ver a las cinco enfermeras dedicadas a él y a sus médicos, no solo revisándolo sino orando conmigo, me dio una paz y tranquilidad únicas.”
A solo seis meses de la cirugía, Ignacio respira con más fuerza y ha vuelto a ser el atleta que es.
