Antes de nacer, a Gabriel le diagnosticaron un grave defecto cardíaco congénito. Decididos a darle a su hijo el mejor comienzo posible, sus padres, Jessica y Juan Gabriel, recurrieron al Dr. David Kalfa y al equipo del Instituto del Corazón de Nicklaus Children’s Hospital para atención especializada.
Poco después de nacer, Gabriel se sometió a una cirugía cardíaca neonatal extremadamente compleja que incluyó la reconstrucción de su arco aórtico, la reparación del tronco arterioso y la corrección de una arteria pulmonar estrechada. Salió de la cirugía con una excelente función cardíaca y un camino sólido hacia adelante.
Hoy, Gabriel está prosperando. Su trayectoria es un recordatorio poderoso de que la atención experta médica, apoyada por la filantropía, da a niños como Gabriel la oportunidad de un futuro saludable.