John, de 11 años, estaba disfrutando de las vacaciones de verano con su familia y su hermano gemelo, Raymond, cuando comenzó a dolerle el estómago persistentemente. Al principio, lo que parecía ser algo menor, como estreñimiento, se convirtió en una emergencia cuando su madre notó que tenía los ojos amarillos mientras nadaba con él en la piscina del patio. El dolor fue tan intenso que John, a quien normalmente no le gusta ir al médico, le pidió a su madre que lo llevara de inmediato.
Como viven en el condado de Palm Beach, la familia de John lo llevó rápidamente a la sala de emergencias más cercana, donde el equipo médico le explicó que su hígado estaba agrandado y que necesitaría atención más especializada. En ese momento, John fue llevado de inmediato en una ambulancia de LifeFlight al Nicklaus Children’s Hospital Miami.
Una vez internado, la Dra. María López González, gastroenteróloga pediátrica de Nicklaus Children’s, que se especializa en endoscopias avanzadas, junto con el equipo de gastroenterología, realizó una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP). Como único hospital pediátrico del Sur de la Florida que ofrece este procedimiento, la Dra. López González y el equipo pudieron detectar que John no solo tenía agrandamiento del hígado, sino también cálculos biliares causantes de un agrandamiento de la vesícula biliar. El color amarillento en los ojos de John fue causado por el cálculo biliar que ingresó en el conducto biliar común y que bloqueó el flujo normal de la bilis.
Una ERCP diagnostica y trata problemas en los conductos biliares, la vesícula biliar y los conductos pancreáticos. Durante el procedimiento, un médico guía un endoscopio delgado y flexible a través de la boca, por el esófago, atravesando el estómago y la primera parte del intestino delgado. Luego, el endoscopio es capaz de identificar obstrucciones, cálculos biliares o estrechamiento de los conductos. En el caso de John, se encontró un cálculo biliar del tamaño de un pequeño botón, y el equipo pudo retirarlo durante la ERCP utilizando un pequeño instrumento que se pasó a través del endoscopio.
Después de ser monitoreado de cerca tras el procedimiento, la vesícula biliar de John permaneció agrandada. Por temor a comprometer el hígado si la inflamación persistía, el equipo de gastroenterología junto con la familia de John decidió extirparle la vesícula biliar. El cirujano pediátrico y director del Centro Colorrectal de Nicklaus Children’s, el Dr. Juan L. Calisto, extirpó quirúrgicamente la vesícula biliar de John mediante una técnica mínimamente invasiva en la que se inserta un laparoscopio, una pequeña cámara, lo que permite que el cirujano pueda ver el interior del abdomen en un monitor. Luego, la vesícula biliar se separa cuidadosamente del hígado y las vías biliares. En comparación con las técnicas quirúrgicas tradicionales, la extracción laparoscópica hizo que John tuviera menos dolor posoperatorio, incisiones más pequeñas y una recuperación más rápida.
“El incidente de John ocurrió en lo que pareció un instante, en un momento estábamos en una sala de emergencias cerca de nuestra casa y en el siguiente estábamos yendo rápidamente al Nicklaus Children's”, dice Christina, madre de John. “Si bien fue angustiante ver al equipo médico actuar con tanta urgencia para encontrar una respuesta al caso de John, esto también nos decía cuánto se preocuparon los médicos, enfermeras y expertos del hospital por la salud de mi hijo”.
Si bien su vesícula biliar le robó un par de días de sol del verano, John está de vuelta para jugar en la piscina del patio con Raymond y su familia. ¡Está entusiasmado de comenzar el 5.o grado este otoño!